Fantasmas en el Templo: Miranda! volvió a brillar en Montevideo

Miranda! Regresó a Montevideo con dos de las fechas más esperadas de la temporada, luego de agotar localidades en tiempo récord y reafirmar su vínculo con el público uruguayo. Las noches del 14 y 15 de diciembre tuvieron el clima inconfundible de sus presentaciones: una mezcla de expectativa festiva, brillo pop y esa chispa que aparece cuando el dúo pisa el escenario, que terminaron convirtiendo sus shows en un acontecimiento para las más de 10.000 personas que, entre domingo y lunes, llenaron el Templo para vivir un nuevo reencuentro.

Apenas Ale Sergi y Juliana Gattas pisaron el escenario, la química que los caracteriza marcó el pulso de ambas funciones. Entre gestos cómplices, cambios de actitud casi teatrales y su juego vocal siempre afilado, pusieron al público de pie desde el primer minuto. La respuesta fue inmediata: el Teatro se transformó en una fiesta pop propia del dúo, con una tribuna que acompañaba cada movimiento de la dupla.

Pero la experiencia comenzó mucho antes. Desde temprano, los alrededores del Templo reflejaron una postal que solo esta clase de espectáculos pueden generar: brillo en cada esquina, carteles hechos a mano, remeras de todas las épocas y una energía que mezclaba expectativa y celebración. Ya desde el ingreso al recinto y luego junto a la previa musical de Agustina Giovio, se anunciaba una noche grande.

Dentro del Teatro, la propuesta musical encontró respuesta inmediata. Los repertorios recorrieron distintas etapas de su discografía y apostaron a los contrastes: instantes de puro desborde seguidos por momentos donde la interpretación tomó un tono más narrativo. Durante la primera mitad del show brillaron “Extraño” y “Perfecta”, dentro de tantas otras interpretaciones que reafirmaron por qué la banda mantiene esa capacidad —poco frecuente— de sonar siempre actual sin desprenderse de su identidad.

La puesta visual reforzó esa impronta con una estética que potenciaba cada movimiento del espectáculo: colores, coreografías, cambios de luces que subrayaban el dramatismo pop y un diseño escénico que acompañaba el costado teatral del dúo sin desplazar nunca el centro musical.

Los finales de ambas funciones tuvieron un pulso propio. “Tu misterioso alguien”, el fenómeno viral del año, generó uno de los coros más potentes del espectáculo, sostenido por las más de cinco mil voces que parecían conocer cada gesto del tema. Para cerrar, “Don” levantó en un mismo salto al Teatro entero, que acompañó a Ale y Juliana hasta el último acorde entre una lluvia interminable de papeles. 

Los gritos y aplausos se extendieron por largos minutos, entre manos en alto, agradecimientos desde el escenario y una emoción visible que parecía recorrer la platea en oleadas. Ambas fechas tuvieron un cierre a la altura del clima que dominó las dos noches: intenso, dinámico y con la emoción elevada al máximo. Cuando finalmente las luces bajaron, quedó esa sensación que solo dejan los grandes encuentros: la de haber vivido algo que seguirá resonando más allá del (extendido) fin de semana. Para Miranda! —y el público— estas dos fechas sumaron un capítulo más, y uno importante, a una historia compartida que sigue creciendo regreso tras regreso.

En el aire quedó también un deseo tácito, casi un acuerdo silencioso entre platea y escenario: que este vínculo tenga todavía muchos capítulos por delante. Montevideo los despidió con la misma intensidad con la que espera volver a recibirlos. Otra página escrita a todo volumen, con el brillo y la complicidad que ya son marca registrada del dúo, y con el deseo de que el próximo reencuentro no tarde demasiado en llegar.