Noche tropical a cielo abierto: Karibe con K abrió la temporada
El sábado 14 de marzo, el Teatro de Verano Ramón Collazo dio apertura a una nueva temporada de shows, luego de finalizado el Concurso Oficial de Carnaval 2026, y volvió a latir al ritmo de la música tropical: la emblemática Karibe con K regresó al escenario del Templo para un concierto que agotó sus entradas con varias semanas de anticipación.
Desde los primeros compases, la percusión marcó el pulso de la noche. La brisa nocturna y los últimos rayos del atardecer se entremezclaron con los acordes que hicieron famosa a la banda a finales de los años 80, cuando su proyecto se consolidó como uno de los grandes referentes de la música tropical en Uruguay.
El público —multigeneracional, entusiasta, expectante— recibió con gritos y aplausos a Gerardo Nieto, Yesty Prieto y Miguel Ángel Cufós, pilares del grupo que celebra ya más de tres décadas de historia. La impresión fue la de estar ante una verdadera fiesta: cada canción encendía sonrisas y convertía al Teatro de Verano en una pista de baile.
El repertorio, amplio y vibrante, recorrió clásicos que hicieron bailar a varias generaciones —temas que ya forman parte del imaginario popular— y pasajes en los que la audiencia se levantó de sus asientos para dejarse llevar por el ritmo. Hubo instantes de emoción, de baile sin reservas y de coros al unísono que volvieron a confirmar, una vez más, por qué Karibe con K se mantiene vigente y arraigada en el corazón de tanta gente.
La noche también tuvo instancias especiales, con invitados que aportaron matices únicos a la velada y dejaron postales memorables, como cuando ingresó Fabián “Fata” Delgado para cantar La Piscina, o la exquisita versión de A Fuego Lento interpretada por Carlos “Chacho” Ramos. El público respondió con entusiasmo a cada aparición, celebrando una conexión que se ha fortalecido con el paso de los años entre la banda y quienes la siguen desde siempre.
Canciones que son himnos del género, como Polvo de Estrellas o La Puerta —entre tantas otras—, se alternaron con otros pasajes del repertorio, y hasta con la intervención de Gastón “El Rusito” González, que sorprendieron por su frescura y fuerza sobre el escenario.
Lo que se vivió en el Teatro de Verano fue más que un concierto: fueron casi tres horas de celebración de una trayectoria y de un fenómeno cultural que ha trascendido décadas y ha sabido reinventarse sin perder su identidad. En cada acorde, Karibe con K reafirmó su lugar como parte esencial de la banda sonora popular uruguaya y dejó otra huella imborrable en quienes eligieron bailar, cantar y vibrar en una nueva noche para el recuerdo.