Ruben Rada, La Catalina y León Gieco en una noche inolvidable
Con el Templo colmado y un clima de expectativa sostenido desde el primer minuto, Terapia de Murga pisó el Teatro de Verano para reunir a Ruben Rada, La Catalina y León Gieco en una propuesta que combinó música, palabra y emoción compartida.
Desde el inicio, la escena se construyó como un espacio de encuentro más que como un show tradicional. La murga funcionó como columna vertebral del relato, marcando el pulso rítmico y coral, mientras las voces invitadas y los artistas principales fueron entrando en diálogo con naturalidad. El resultado fue un ida y vuelta constante entre escenario y platea, sostenido por una escucha atenta y un respeto palpable por cada intervención.
A lo largo de la noche, el espectáculo desplegó su identidad híbrida: humor y reflexión, emoción y crítica, canciones que apelaron a la memoria colectiva y pasajes donde la palabra ocupó un lugar central. Rada aportó su carisma inconfundible y su capacidad para conmover al público con gestos mínimos; La Catalina sostuvo el relato desde lo coral y lo teatral; y León Gieco sumó una presencia que amplificó el tono sensible de la propuesta.
Hubo momentos de risa y otros de silencio elocuente, en los que el Teatro pareció contener la respiración. Esa alternancia, lejos de fragmentar el relato, reforzó la sensación de estar frente a un espectáculo vivo, que se piensa a sí mismo mientras sucede y que encuentra sentido en la reacción del público.
Entre los puntos altos de la primera mitad, se destacó la interpretación de Vidas Comunes a cargo del coro conformado por Julieta Rada, Lucila Rada y Carolina Gómez, que despertó un aplauso cerrado de toda la platea. Tótem también tuvo su espacio en el escenario que tantas veces lo ha recibido, a través de la interpretación de Heloísa de Rada junto a su banda. A esos momentos se sumaron Gardel, Montevideo y La Niebla, en una exquisita versión interpretada por Julieta Rada y Facundo Balta.
Luego de ese primer pasaje, llegó una de las ovaciones más extensas de la noche con la entrada de León Gieco al escenario. El abrazo con Ruben Rada y el recuerdo, dicho en voz alta, de sus primeros encuentros sobre los escenarios marcaron un momento de fuerte carga simbólica para el público.
Con el ingreso de la banda de Gieco, el espectáculo abrió otro de sus tramos destacados. La Cultura, Fantasma y Sólo Le Pido A Dios prepararon el clima para un cierre con todo el Teatro de pie, acompañado por un canto colectivo que recorrió cada rincón de la tribuna repleta.
Murguero Oriental, Mi País, Gorrión y Terapia de Murga funcionaron como preámbulo para la despedida final, con todos los artistas sobre el escenario para interpretar El Tiempo y Muriendo De Plena. El cierre, sostenido por aplausos largos y una emoción visible, dejó en el aire la certeza de haber asistido a una experiencia que trascendió el formato concierto.
Terapia de Murga pisó el Templo para confirmar su lugar como un espacio de cruce artístico, sensibilidad y encuentro generacional, y para sumar una nueva noche significativa a la memoria compartida entre los artistas y el Teatro de Verano Ramón Collazo.